El dolor persistente en articulaciones, la pérdida de movilidad o una lesión reciente pueden generar incertidumbre en los pacientes sobre si la solución requiere cirugía o puede tratarse de forma conservadora. En Puebla, los ortopedistas cuentan con la experiencia y el conocimiento necesario para determinar cuándo una intervención quirúrgica es realmente necesaria, y cuándo es posible optar por alternativas menos invasivas.
Los criterios para decidir si una cirugía es conveniente dependen del diagnóstico específico, el estado general del paciente, la evolución del padecimiento y la efectividad de los tratamientos previos. Conocer los factores que un ortopedista toma en cuenta puede ayudarte a tomar decisiones informadas y cuidar tu salud musculoesquelética con responsabilidad.
Signos de alerta que pueden indicar necesidad de cirugía ortopédica
No todos los dolores o lesiones requieren intervención quirúrgica. Sin embargo, existen ciertos síntomas que pueden ser señales de alerta. Un ortopedista en Puebla evaluará con especial atención casos en los que el paciente presente:
- Dolor intenso y constante que no cede con medicamentos o reposo.
- Inflamación crónica que limita el movimiento o genera rigidez articular.
- Inestabilidad o sensación de que la articulación “falla”.
- Deformidades visibles en extremidades o articulaciones.
- Dificultad severa para caminar, cargar peso o realizar actividades básicas.
- Pérdida de fuerza en brazos o piernas.
- Fracturas complejas o con desplazamiento.
- Falta de respuesta a tratamientos conservadores como fisioterapia, infiltraciones o medicamentos antiinflamatorios.
Estos síntomas no significan de forma automática que se requiere cirugía, pero sí justifican una evaluación ortopédica minuciosa para descartar un daño estructural importante.
Evaluación clínica y estudios diagnósticos
Un ortopedista en Puebla iniciará el proceso con una exploración física completa, que incluye revisión del rango de movimiento, fuerza muscular, reflejos, estabilidad articular y sensibilidad. Posteriormente, solicitará estudios de imagen como radiografías, resonancias magnéticas o tomografías computarizadas, que permiten observar con precisión el estado del hueso, el cartílago, los ligamentos y los tendones.
Con base en estos resultados, el especialista podrá determinar si existe una lesión que amerita intervención quirúrgica o si el padecimiento puede tratarse de forma conservadora. En muchos casos, la cirugía se considera como última opción, reservándose solo cuando otras medidas no han sido efectivas o cuando hay riesgo de empeoramiento.
Afecciones que comúnmente requieren cirugía ortopédica
Algunas enfermedades y lesiones musculoesqueléticas tienen más probabilidades de requerir intervención quirúrgica, sobre todo cuando el daño estructural es considerable. Entre los padecimientos más frecuentes que pueden llevar a cirugía están:
- Lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA): muy comunes en deportistas, afectan la estabilidad de la rodilla y suelen requerir reconstrucción quirúrgica.
- Desgarres de menisco: si son amplios o no responden a tratamiento conservador, pueden requerir una meniscectomía o sutura meniscal.
- Fracturas de huesos largos: especialmente si presentan desplazamiento, fragmentación o comprometen la articulación.
- Hernias discales: cuando generan compresión severa de nervios, provocando dolor incapacitante o pérdida de función neurológica.
- Artrosis avanzada: cuando hay desgaste severo del cartílago articular, se puede requerir una artroplastia (reemplazo de cadera, rodilla u hombro).
- Deformidades óseas: como la escoliosis grave en columna o displasias óseas que afectan el desarrollo óseo normal.
Cada uno de estos casos es valorado de forma individual por el ortopedista, quien considera la edad del paciente, su nivel de actividad, su historial médico y las metas de recuperación a corto y largo plazo.
Tratamientos previos a la cirugía: opciones conservadoras
Un ortopedista en Puebla no opta por cirugía de forma inmediata. En la mayoría de los casos, se recomienda primero un tratamiento conservador que puede incluir:
- Medicamentos analgésicos y antiinflamatorios.
- Rehabilitación física con ejercicios específicos.
- Terapias de fortalecimiento muscular y corrección postural.
- Infiltraciones articulares con corticosteroides o ácido hialurónico.
- Uso de ortesis, férulas o rodilleras.
Estos tratamientos permiten reducir la inflamación, aliviar el dolor y mejorar la función articular. Solo cuando estas medidas no logran resultados satisfactorios o el daño estructural es evidente, se considera la intervención quirúrgica como la mejor opción para restablecer la movilidad y prevenir complicaciones.
Cirugías ortopédicas más comunes y sus beneficios
Cuando un ortopedista en Puebla recomienda cirugía, es porque los beneficios superan los riesgos y se espera una mejora significativa en la calidad de vida del paciente. Algunas de las intervenciones más comunes incluyen:
- Artroscopía: cirugía mínimamente invasiva para reparar lesiones en rodilla, hombro o tobillo, mediante pequeñas incisiones y cámaras.
- Osteosíntesis: colocación de placas, clavos o tornillos para unir fragmentos de hueso en fracturas complejas.
- Artroplastia: reemplazo total o parcial de articulaciones desgastadas, como la rodilla o la cadera.
- Descompresión vertebral: para liberar raíces nerviosas comprimidas por hernias de disco.
- Realineación ósea: para corregir deformidades que afectan la postura o el movimiento.
Estas cirugías suelen ir acompañadas de un programa de rehabilitación diseñado para recuperar la fuerza, la movilidad y el control articular de forma progresiva.
Importancia del seguimiento posoperatorio
El tratamiento no termina en el quirófano. Después de una cirugía ortopédica, es indispensable seguir un plan de recuperación cuidadosamente diseñado por el ortopedista, que incluye controles periódicos, terapias físicas y recomendaciones específicas para evitar recaídas.
El seguimiento posoperatorio es clave para asegurar que la cirugía cumpla su propósito, prevenir infecciones, monitorear la evolución de la articulación o el hueso, y adaptar el tratamiento si es necesario.
Un ortopedista en Puebla no solo realiza el procedimiento quirúrgico, sino que acompaña al paciente en cada etapa de su recuperación, con el objetivo de devolverle la funcionalidad, reducir el dolor y mejorar su calidad de vida. Contar con una valoración médica profesional permite tomar decisiones responsables y enfocadas en la salud a largo plazo.

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