La neurocirugía aplicada a tumores cerebrales exige un equilibrio entre la máxima resección oncológica y la preservación de funciones neurológicas críticas. En Hospital Ángeles, la atención se sustenta en protocolos basados en evidencia, tecnología de guía avanzada y un enfoque multidisciplinario que prioriza la seguridad del paciente, el control de la enfermedad y la calidad de vida. Desde la evaluación diagnóstica hasta la rehabilitación, el servicio de cirugía neurológica integra a neurocirujanos, neurólogos, oncólogos, radioterapeutas, anestesiólogos, radiólogos y especialistas en neurorehabilitación para ofrecer un plan terapéutico personalizado.
Diagnóstico integral para planear una neurocirugía segura
El primer paso para tratar un tumor cerebral es conocer su localización, tamaño, comportamiento biológico y relación con áreas elocuentes del cerebro. En Hospital Ángeles, el diagnóstico incluye:
- Resonancia magnética con secuencias avanzadas (difusión, perfusión y espectroscopía) para caracterizar la lesión.
- Tomografía computarizada cuando se requieren detalles óseos o planeación quirúrgica adicional.
- Estudios neurofisiológicos y evaluación neuropsicológica para establecer mapas funcionales de lenguaje, memoria y motricidad.
- En casos seleccionados, biopsia estereotáxica para definir el subtipo histológico y orientar tratamientos adyuvantes.
Este enfoque preciso permite al equipo de neurocirugía diseñar estrategias de acceso, delimitar márgenes de resección y prever la necesidad de monitorización neurofisiológica intraoperatoria.
Tecnología de precisión que mejora los resultados
La neurocirugía de precisión en tumores cerebrales se apoya en recursos que incrementan la seguridad y la eficacia del procedimiento:
- Neuronavegación tridimensional: correlaciona imágenes preoperatorias con la anatomía real, guiando al neurocirujano con exactitud milimétrica.
- Microscopía quirúrgica de alta definición y filtros de fluorescencia (cuando está indicado) que ayudan a distinguir tejido tumoral de parénquima sano.
- Ultrasonido intraoperatorio y, en centros seleccionados, imagen en tiempo real para evaluar el grado de resección antes de finalizar la cirugía.
- Monitorización neurofisiológica (potenciales evocados motores y somatosensoriales, mapeo cortical y subcortical) que protege vías críticas del movimiento, la sensibilidad y el lenguaje.
- Técnicas mínimamente invasivas y abordajes endoscópicos en tumores de base de cráneo o intraventriculares, con menor agresión tisular.
Gracias a esta plataforma tecnológica, la neurocirugía oncológica logra resecciones más amplias cuando son seguras, reduce complicaciones y acorta los tiempos de hospitalización en pacientes seleccionados.
Abordajes según el tipo y la localización del tumor
- Gliomas de bajo y alto grado: resección máxima segura con ayuda de neuronavegación y mapeo cerebral; la extensión de resección puede impactar el control de la enfermedad.
- Meningiomas: planificación microquirúrgica que considera la irrigación, la adhesión a estructuras durales y la proximidad a senos venosos.
- Metástasis cerebrales: resección dirigida o biopsia para confirmación, en coordinación con oncología y radioterapia para control sistémico y local.
- Adenomas hipofisarios y tumores de base de cráneo: neurocirugía endoscópica transnasal que evita grandes craneotomías, con recuperación más confortable y menor manipulación de estructuras neurovasculares.
- Tumores intraventriculares y quistes: abordajes endoscópicos que permiten resección o fenestración con mínima morbilidad.
Ruta de atención: del diagnóstico a la rehabilitación
- Valoración inicial: historia clínica completa, exploración neurológica, revisión de imágenes y definición de estudios complementarios.
- Junta multidisciplinaria: neurocirugía, neurología, oncología médica y radioterapia definen la mejor estrategia: cirugía, biopsia, radiocirugía, radioterapia o combinación de tratamientos.
- Planeación preoperatoria: explicación detallada de riesgos/beneficios, optimización de comorbilidades y educación del paciente y su familia.
- Intervención quirúrgica: aplicación de tecnologías de guía, monitorización y técnicas microquirúrgicas para lograr la resección planificada.
- Cuidados posoperatorios: control del dolor, profilaxis de complicaciones, vigilancia neurológica estrecha y, cuando se requiere, ingreso a unidades de cuidados posanestésicos o terapia intensiva.
- Rehabilitación y seguimiento: neurorehabilitación (física, ocupacional, del lenguaje), ajustes de tratamiento y programación de imagen de control.
Importancia de la Biometría Hemática en el Diagnóstico Médico