La neurocirugía pediátrica trata enfermedades del cerebro, columna y nervios en niñas, niños y adolescentes. Su mayor reto no es solo técnico: es comprender el neurodesarrollo, modular la anestesia a cada etapa y acompañar a la familia con información clara. Esta guía resume cuándo consultar, cómo se decide una cirugía y qué esperar antes y después del procedimiento, siempre con seguridad del paciente al centro.
Cuándo consultar a un neurocirujano pediatra
- Cefaleas persistentes con vómito matutino o alteraciones visuales.
- Convulsiones nuevas o de difícil control.
- Déficit neurológico (debilidad, pérdida de equilibrio, cambios en el lenguaje).
- Aumento acelerado del perímetro cefálico o fontanelas abombadas.
- Dolor de espalda con irradiación o alteración de esfínteres.
- Trauma craneal con pérdida de conciencia o somnolencia progresiva.
Patologías frecuentes y abordajes
- Hidrocefalia: derivación ventriculoperitoneal o ventriculostomía endoscópica para restablecer circulación del LCR.
- Tumores cerebrales infantiles: resección microquirúrgica con neuronavegación; endoscopía en intraventriculares/base de cráneo.
- Chiari y siringomielia: descompresión cráneo-cervical con preservación de estructuras.
- Disrafismos/espina bífida: corrección quirúrgica y manejo integral para autonomía.
- Epilepsia farmacorresistente: cirugía de epilepsia (resección o desconexión) o neuromodulación (ENV/DBS/RNS).
- Trauma y neurocirugía de emergencia: control de PIC y soporte intensivo.
Evaluación diagnóstica pensada para niños
- Historia clínica adaptada a la edad y exploración neurológica respetuosa.
- RM/TC con protocolos pediátricos y sedación segura si se requiere.
- Video-EEG, neuropsicología y estudios vasculares cuando aplican.
- Junta multidisciplinaria para decidir observación, mínima invasión o cirugía abierta.
Anestesia, seguridad y experiencia familiar
La anestesiología pediátrica ajusta dosis por peso/edad, controla temperatura y glucemia, y usa analgesia multimodal para reducir náusea. En quirófano, la monitorización neurofisiológica protege vías motoras y sensitivas; la neuronavegación y la microscopía elevan precisión. La familia recibe explicaciones claras, tiempos estimados y canales de información durante la cirugía.
El día de la cirugía y el posoperatorio
Se verifica identidad y sitio quirúrgico; se explican pasos al menor en lenguaje adecuado. Tras el procedimiento, el paciente pasa a recuperación o UCI pediátrica para vigilancia neurológica, control del dolor e indicaciones de alimentación y posición. Puede requerirse imagen de control para documentar resultados.
Rehabilitación y regreso a la escuela
La neurorehabilitación inicia tan pronto como sea seguro: fisioterapia, terapia ocupacional, del lenguaje y entrenamiento cognitivo. El retorno a la escuela es gradual, con adaptaciones temporales (más descansos, restricción de deportes de contacto) y coordinación con docentes. La educación a cuidadores incluye señales de alarma: fiebre alta, cefalea progresiva con vómito, convulsiones prolongadas, déficit neurológico nuevo o herida con secreción.
Acompañamiento emocional
Cambios de ánimo, ansiedad o irritabilidad son frecuentes. El apoyo psicológico, el juego terapéutico y la comunicación honesta—adecuada a la edad—reducen temor y mejoran la adherencia al tratamiento.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto tiempo estará hospitalizado? Varía según el procedimiento; la mínima invasión suele reducir estancias.
- ¿Habrá limitaciones permanentes? El objetivo es preservar áreas elocuentes y apoyar el desarrollo; el pronóstico es individual.
- ¿Qué cuidados tendrá en casa? Medicación a horario, herida seca, evitar golpes, seguir rehabilitación y consultar ante signos de alerta.
Con equipos entrenados, tecnología de precisión y trato humano, la neurocirugía pediátrica busca no solo resolver la patología, sino proteger el futuro del menor y su familia.
