El dolor de hombro es una de las consultas musculoesqueléticas más frecuentes. Afecta a deportistas, trabajadores manuales y también a quienes pasan horas frente a una computadora. Un traumatólogo u ortopedista con experiencia en hombro puede diferenciar entre causas como desgarros del manguito rotador, tendinopatías, bursitis, impingement subacromial, lesiones del labrum, calcificaciones o artritis acromioclavicular, y diseñar un plan de tratamiento que priorice la recuperación funcional y la prevención de recaídas.
¿Por qué duele el hombro? Principales causas
- Tendinopatía y desgarro del manguito rotador (supraespinoso, infraespinoso, subescapular, redondo menor): dolor al elevar el brazo o al dormir del lado afectado, debilidad para cargar y limitación progresiva.
- Impingement subacromial: roce y compresión de tendones y bursa; típico en movimientos repetitivos por encima de la cabeza (pintores, nadadores, lanzadores).
- Bursitis: inflamación de la bursa subacromial que amplifica el dolor con la abducción del brazo.
- Lesión del labrum (SLAP, Bankart): inestabilidad, chasquidos y sensación de “hombro que se sale”, frecuente en deportistas de lanzamiento o tras luxaciones.
- Capsulitis adhesiva (“hombro congelado”): rigidez dolorosa que avanza por fases.
- Artritis acromioclavicular: dolor focal en la parte superior del hombro, exacerbado al cruzar el brazo frente al pecho.
Los traumatólogos y ortopedistas utilizan la historia clínica, las pruebas funcionales y la imagen adecuada para precisar el diagnóstico e indicar el manejo más eficaz.
Señales de alerta: acude pronto con el especialista
- Dolor intenso nocturno que interrumpe el sueño.
- Debilidad para levantar objetos ligeros o peinarte.
- Pérdida súbita de movilidad tras un tirón o caída.
- Chasquido con sensación de inestabilidad o luxación.
- Inflamación, calor local o fiebre asociada.
Una valoración temprana por un traumatólogo evita cronificación del dolor, reduce el tiempo fuera de la actividad y, en desgarros significativos, mejora el pronóstico de reparación.
Diagnóstico: de la clínica a la imagen correcta
- Historia y examen físico: pruebas específicas (Jobe, Neer, Hawkins, Speed, O’Brien, Apprehension) para identificar estructura lesionada, rango de movimiento y fuerza.
- Radiografías: descartan calcificaciones, pinzamientos óseos, artritis y secuelas de luxación.
- Ultrasonido musculoesquelético: valora tendones y bursa en tiempo real; útil para guiar infiltraciones.
- Resonancia magnética (con o sin artrografía): define extensión de desgarros, calidad tendinosa, lesiones del labrum y el estado del cartílago.
El traumatólogo selecciona el estudio que realmente cambia la conducta, evitando pruebas innecesarias y acelerando la ruta terapéutica.
Tratamiento escalonado: conservador primero, cirugía cuando aporta valor
Manejo conservador (primera línea)
- Educación y modificación de cargas: evitar picos de volumen por encima de la cabeza; ajustes ergonómicos y de técnica deportiva.
- Analgesia multimodal indicada por el especialista.
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Fisioterapia basada en evidencia:
- Fase de control del dolor: crioterapia, terapia manual suave, movilidad escapular y glenohumeral sin dolor.
- Fase de movilidad: estiramientos dirigidos (pectoral menor, cápsula posterior), deslizamientos articulares.
- Fase de fuerza: activación de manguito rotador y estabilizadores escapulares (serrato anterior, trapecio medio/inferior), progresión con elásticos y cargas ligeras.
- Fase funcional: patrones de empuje/halón por encima de la cabeza, pliometría dosificada y retorno gradual a gestos específicos (saque, lanzamiento, nado).
- Infiltraciones guiadas por imagen (cuando procede): alivio del dolor en bursitis o impingement para facilitar la rehabilitación.
Indicaciones habituales de cirugía
- Desgarros completos o retráctiles del manguito rotador con debilidad funcional significativa.
- Inestabilidad recurrente con lesiones del labrum o Bankart.
- Fracaso del tratamiento conservador bien llevado durante un periodo razonable.
- Lesiones combinadas (tendón + labrum + acromion) que limitan la función.
Los ortopedistas emplean técnicas de artroscopía para reparar tendones, realizar acromioplastias, desbridamientos o estabilizaciones, con menor agresión tisular y una rehabilitación más predecible.
Rehabilitación: del desgarro a la recuperación completa
La rehabilitación es el puente entre el diagnóstico y tu regreso a la actividad. Debe ser personalizada y supervisada:
- Semana 0–2 (control del dolor y edema): cabestrillo si se indicó; movilidad pasiva/activa asistida indolora; ejercicios isométricos suaves de manguito y escápula; respiración diafragmática para reducir tono muscular.
- Semana 2–6 (recuperación de rangos): énfasis en rotación externa, elevación escapular controlada y estiramientos de cápsula posterior; progresión del serrato anterior y trapecio con ejercicios en cadena cinética cerrada.
- Semana 6–12 (fuerza y control neuromuscular): patrones de empuje/halón, elevaciones en plano escapular, trabajo excéntrico del manguito, propiocepción con inestabilidad controlada.
- Semana 12+ (retorno a la actividad/deporte): pliometría con balón medicinal, lanzamientos progresivos, drills de nado o tenis; criterios de alta: dolor ≤3/10, simetría de fuerza ≥90% vs. lado sano, rango funcional completo y pruebas específicas superadas.
El progreso no es lineal. El traumatólogo ajusta cargas y tiempos con base en tu respuesta tisular y objetivos (vida diaria, trabajo, deporte competitivo).
Prevención: hombros fuertes y estables todo el año
- Higiene de la escápula: fortalecimiento regular de serrato y trapecio inferior para evitar dominancia del deltoides y pinzamientos.
- Movilidad torácica y de cápsula posterior: rota y extiende tu columna torácica; estira pectoral menor y posterior del hombro.
- Técnica y dosificación: en natación, tenis, crossfit o trabajo por encima de la cabeza, progresa volumen e intensidad de forma gradual y respeta días de recuperación.
- Core y cadena posterior: una base sólida disminuye la carga compensatoria en el hombro.
- Ergonomía: pantalla a la altura de los ojos, teclado cercano, evita encoger hombros por tensión.
Preguntas frecuentes
¿Traumatólogo y ortopedista son lo mismo?
En la práctica, la especialidad es Ortopedia y Traumatología. Los traumatólogos suelen enfocarse en lesiones por trauma y deporte; los ortopedistas abarcan además patología degenerativa y reconstructiva. Ambos atienden dolor de hombro y trabajan con rehabilitación para resultados duraderos.
¿Siempre necesito resonancia?
No. Muchas veces la exploración y las radiografías orientan el manejo. La RM se solicita si el hallazgo cambia la conducta (p. ej., confirmar un desgarro reparable).
¿Puede curarse un desgarro sin cirugía?
Depende del tamaño, la retracción y tus demandas funcionales. Desgarros parciales y algunas roturas pequeñas mejoran con fisioterapia dirigida y ajuste de cargas. Roturas completas con debilidad marcada suelen beneficiarse de reparación artroscópica.
¿Cuándo retomo el entrenamiento?
Con criterios objetivos: dolor controlado, rango completo, fuerza simétrica y pruebas funcionales superadas. El traumatólogo y el fisioterapeuta definen tu plan de retorno por etapas.
Cómo aprovechar tu consulta
- Lleva antecedentes (deportes, trabajos, movimientos repetitivos), estudios previos y una lista de medicamentos.
- Describe actividades que agravan y el objetivo: levantar a tu hijo, regresar a natación, entrenar sin dolor.
- Pregunta por los hitos de tu plan: semanas clave, señales de alarma, cuándo avanzar y cuándo detenerse.
Ventajas de un enfoque integral
- Diagnóstico certero que diferencia tendón, bursa, cápsula, labrum y articulación acromioclavicular.
- Tratamiento escalonado: conservador sólido, intervenciones mínimamente invasivas cuando suman valor.
- Rehabilitación personalizada con metas medibles y prevención de recaídas.
- Educación del paciente para sostener resultados en el tiempo.
Recupera tu hombro con seguridad. Agenda una valoración con un traumatólogo para obtener un diagnóstico claro, un plan de tratamiento paso a paso y una rehabilitación que te lleve del desgarro a la plena funcionalidad sin atajos ni retrocesos.